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¡Que los heroes descansen en paz! PDF Imprimir Correo electrónico
Sábado 29 de Mayo de 2010 18:00

Cuauhtémoc Cárdenas

Con gran profusión en los medios de información se ha estado publicitando que hoy, 30 de mayo, los restos de los héroes de nuestra Independencia, que han descansado en la Columna de la Independencia (el Ángel), serán trasladados al Castillo de Chapultepec, invitando al mismo tiempo a la población a sumarse a este evento, que los convocantes parecen considerar como un gran acto de celebración y rememoración. La noticia nos agrega que con posterioridad, esos restos serán trasladados de Chapultepec al Palacio Nacional, para que ahí queden expuestos al público.

¿Para qué hacer desfilar los restos de nuestros héroes del monumento a la Independencia al Museo Nacional de Historia de Chapultepec y más tarde llevarlos de ahí a Palacio Nacional? ¿Se cree realmente que con actos de necrolatría, estimulando la necrofilia, se exaltan los valores patrios y se honra a nuestros héroes?

Se ha anunciado también, que existe la intención de identificar a quienes, verdaderamente, pertenecen los restos, que se cuenta con información histórica que corresponden a quince personas, aunque los datos existentes en la Columna de la Independencia hacen referencia sólo de doce. Bien. Para hacer estudios sobre los restos, de doce o de quince de nuestros héroes, ¿hace falta organizar un desfile con ellos? Si se pasean por la capital, además de eventualmente identificarlos o no, ¿terminarán la desigualdad y la pobreza que hoy golpean severamente a más de tres cuartas partes de la población nacional, saldrá la economía del estancamiento y se acelerará el crecimiento, habrá seguridad y tranquilidad para el común de la gente en su vida cotidiana, se harán y veremos milagros?

Si se diera el caso que los restos no corresponden a quienes se consideraba que pertenecían, ¿dejarán por ello de ser héroes los héroes?, ¿cambia en esencia la historia porque esos restos en particular sean o no sean de quien se supone o se tiene la certeza que son, cambian los hechos que han merecido reconocimiento por su contribución a la independencia, a la creación de nuestra nacionalidad de mexicanos, al país con capacidad de ejercitar su soberanía que legaron a las generaciones que les siguieron?

Ver desfilar los restos hoy 30 de mayo, de la Columna de la Independencia al Castillo de Chapultepec, o ver pasar las urnas mortuorias o los ataúdes que por algún tiempo estarán expuestos en alguna parte del Castillo de Chapultepec o del Palacio Nacional ¿exaltará el espíritu cívico de la población, hará más patriotas a quienes vean pasar frente a sus ojos urnas o ataúdes, imbuirá a los espectadores con las ideas de aquellos que nos dieron patria?, o se tratará simplemente de una irreverencia más hacia quienes hicieron posible que hoy exista México como nación independiente y que contemos con nuestra identidad de mexicanos.

El lugar de esos restos es la Columna de la Independencia. Ahí reposan y ahí deberían permanecer, sin que irrespetuosamente se lleven y traigan de un lado a otro. Los restos de Simón Bolívar se encuentran en el Panteón Nacional de Venezuela, en Caracas, los de José de San Martín reposan en la catedral de Buenos Aires, los de José Gervasio Artigas en el Mausoleo de Artigas, en la Plaza Independencia de Montevideo, y nadie tiene la ocurrencia de sacar los restos de esos próceres de los sitios simbólicos donde descansan para pasearlos por aquellas capitales o para hacerlos desfilar por otros rumbos de aquellas naciones hermanas, ni siquiera en las conmemoraciones de los grandes aniversarios patrios.

Grave sería que como colofón de este paseo y en exaltación del oportunismo, se pretendiera que en un nuevo paseo, del castillo o de dónde se encontraran, se llevaran esos restos al nuevo monumento que se está levantando frente a las rejas y los leones de Chapultepec, y que ahí se les reuniera con los de aquellos que hicieron posible la obra constructiva de la Revolución Mexicana.

Déjense tranquilos los restos de nuestros héroes en los sitios simbólicos que ya ocupan y piénsese mejor en cómo enfrentar los muy graves problemas sociales, económicos, de inseguridad y políticos que hoy aquejan a la gran mayoría de los mexicanos, en cómo, con éxito, podría iniciarse ya el tránsito a un futuro de libertades, equidad, justicia y bienestar para todos. Sería así como realmente se honrara la memoria y se cumpliera con los valiosos legados de nuestros héroes, de los que nos dieron patria; hágase eso con seriedad, responsabilidad y decisión, y déjense de lado la farándula, el oportunismo y la frivolidad.