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Conmemoración del 99º aniversario de la promulgación de la Constitución. PDF Imprimir Correo electrónico
Viernes 05 de Febrero de 2016 21:04

Cuauhtémoc Cárdenas.

Conmemoración del 99º aniversario de la promulgación de la Constitución.

Palacio del Ayuntamiento.

5 de febrero del 2016.  Ciudad de México.

Conmemoramos hoy el 99º aniversario de la promulgación, el 5 de febrero de 1917, por el Congreso Constituyente de Querétaro, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Conmemoramos este aniversario cuando la Constitución que surgió de aquel Congreso, en sus más de 600 reformas, muestra avances substanciales en lo que hace a nuevos derechos para los mexicanos, en ampliación de los espacios democráticos y mejoría de nuestras instituciones, al mismo tiempo que graves, muy graves retrocesos en las capacidades del Estado para defender y ejercitar la soberanía de la nación y orientar la vida económica, así como en el despojo de derechos sociales de los mexicanos, para no citar otros temas, y también, cuando se están dando los primeros pasos en la consolidación de una muy vieja aspiración, y hoy ya una conquista, de la democracia y de las fuerzas progresistas del país, en particular de las de esta ciudad de México, al haberse aprobado que nuestra capital sea, por fin, una entidad más de la Federación, logro, quiero recalcarlo, fundamentalmente, de la toma de conciencia y de la movilización de la gente de la capital.

Una primera consecuencia de este importante logro democrático, es que se debe elaborar la Constitución Política de la Ciudad de México, que tiene como punto de partida el compromiso ya anunciado, de que la iniciativa que se presentará al Constituyente local será la de una constitución progresista, profundamente democrática y que pueda ser útil y benéfica a la ciudad, a sus habitantes y al conjunto de la zona metropolitana que gravita en torno a esta capital, por muchas décadas por delante.

Esta nueva constitución deberá crear una nueva constitucionalidad, esto es, que además de cumplir su función normativa, deberá generar las condiciones para una convivencia de solidaridad y colaboración entre las partes que forman la ciudad, las entidades vecinas, sobre todos en sus partes que integran la región metropolitana, entre los habitantes y los diferentes sectores de la sociedad metropolitana, y, el constituyente que se integre a partir de la elección de junio deberá aspirar, con modestia republicana, a producir un texto que sirva de ejemplo para reformas que se lleven a cabo en otras entidades de la República y en nuestra propia Constitución General. Será esta una pretensión ambiciosa, pero el Constituyente de esta ciudad capital no debiera pensar ni legislar teniendo en mente logros menores.

Por cierto, en esta ocasión no debe callarse, pues muchas voces surgieron válidamente inconformes con la forma en que se integrará este constituyente, que se esperaba, en este ejercicio democrático, que la totalidad de los miembros de ese cuerpo fueran popularmente elegidos. No resultó así, lo que pone mayor peso y responsabilidad en la fracción de designados para entregar buenos resultados.

La Constitución de la Ciudad de México debe tener una estructura moderna, desde el punto de vista de los avances en el derecho constitucional, dejando para otras leyes las cuestiones de orden reglamentario. Al mismo tiempo, debe constituirse en el marco de un modelo de desarrollo o de un proyecto de  ciudad en la que cada vez se practique una democracia más participativa, en la que se tienda a la equidad social y a que la organización de las ciudad y sus instituciones propicien una convivencia cada vez más fructífera, a oportunidades de progreso y de vida en general equivalentes para todos los habitantes de la entidad.

Los derechos que la nueva constitución reconozca no deben ser, para los ciudadanos o los habitantes de la ciudad, letra muerta inserta en el texto, sino derechos cuyos mecanismos de ejercicio estén precisados en el propio texto constitucional o previstos en las leyes secundarias que de éste se desprendan.

Una ciudad y una zona metropolitana que son de las mayores en el mundo, por su número de habitantes, pero también por constituir centros mundiales en materia de cultura, vida económica, turismo, finanzas, intercambios del más diverso tipo, deben desarrollarse a partir de un verdadero sistema de planeación, que prevea tanto la necesaria coordinación con las alcaldías de la ciudad, como los mecanismos de coordinación que puedan desarrollarse con otros componentes del área metropolitana y de la región centro del país, que corresponden a otras jurisdicciones político administrativas, concebido este sistema para proyectarse y actuar en el largo plazo, con las competencias claramente establecidas y delimitadas, mecanismos bien definidos para la formulación de los planes, los medios para su realización, los instrumentos institucionales y ciudadanos para colaborar en su ejecución y, sobre todo, para supervisar su cumplimiento, con principios claros para dar seguimiento a su desenvolvimiento, por la legislatura local y los ciudadanos organizados al efecto, y previsiones tanto para la rendición de cuentas como para exigir responsabilidades y dictar las medidas que en cada caso correspondan.

La reforma constitucional que da al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México la facultad de presentar al nuevo Constituyente la iniciativa de nueva Constitución, representa una alta responsabilidad, sin duda una de las mayores y con la más amplia trascendencia política, social y de proyección en el tiempo entre las que ha estado cumpliendo y tendrá que cumplir durante su gestión. A todos los que colaboramos con este gobierno nos corresponde, desde ya y como parte de un equipo político, tratar de aportar, cada quien según sus posibilidades, para que la iniciativa que presente el Jefe de Gobierno al Constituyente de la capital, sea un proyecto cuyo contenido responda a las expectativas de una sociedad democrática, como ha sido la de hasta hace unos días la del Distrito Federal, hoy ya de la Ciudad de México, y sea efectivamente el nuevo marco normativo de la equidad, el progreso y la creatividad en la vida de esta nuestra capital.

La Constitución General de la República nació en Querétaro como un ambicioso proyecto de soberanía, equidad social, justicia y democracia, espíritu que debe recuperar la ley suprema que nos rige. La Constitución Política de la Ciudad de México deberá constituir un fuerte y decisivo impulso para ello.