DS Busuit - Premium Business Template for Joomla!

Sabadazo contra el SME PDF Imprimir Correo electrónico
Sábado 10 de Octubre de 2009 18:00

Cuauhtémoc Cárdenas


El domingo, después de clásico sabadazo, nos amanecimos con que el gobierno había decretado la liquidación de Luz y Fuerza del Centro (LyFC).

Desde hace varios días el Sindicato Mexicano de Electricistas, que detenta el contrato para prestar servicios a LyFC, vivía un conflicto derivado de que la Secretaria del Trabajo no daba la “toma de nota” para reconocer a la directiva sindical resultante de reciente elección, debido al recurso de inconformidad interpuesto por una de las partes contendientes y a que la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje no había y aun no ha dictado fallo respecto a esa inconformidad y al consecuente fallo sobre la elección.

Los días en que la Junta de Conciliación ha tardado en emitir su fallo, lo que desde el punto de vista legal pondría fin al conflicto entre sindicalistas, a más de que dieron pie para que la confrontación entre los grupos sindicales se agudizara y las acusaciones de un grupo contra el otro fueran subiendo de tono, según han venido dando cuenta los medios de información, se desató, tanto por parte del las autoridades del trabajo como de informadores de muy distintos medios, una hostil campaña en contra del SME y sus dirigentes, que no ha sido casual.

Como tampoco es casual que acompañando a la violencia declarativa de la autoridad laboral, cubriéndose con la obscuridad de casi la media noche del sábado, se haya dado a conocer y se haya dado formalidad, al publicarlo en edición extraordinaria del Diario Oficial, al decreto de liquidación de LyFC.

Desde el 28 de septiembre, esto es, hace casi dos semanas, la Secretaría de Energía solicitó formalmente, sin hacerlo del conocimiento de lo opinión pública, la liquidación de LyFC, con lo cual se desencadenó el proceso administrativo que llevó al decreto de liquidación, lo que quiere decir que cuando una comisión del sindicato se entrevistó con el Secretario Particular del Presidente de la República, quien, de acuerdo a las informaciones públicas dijo a los sindicalistas se atendería su asunto, el titular del Ejecutivo tenía ya resuelto decretar la liquidación de LyFC.

¿Por qué los golpes bajos? ¿Por qué la puñalada trapera? ¿Por qué no se dio paso, con la oportunidad debida, a un diálogo franco entre SME y gobierno?

Hace más de cuatro décadas que se nacionalizó el servicio de energía eléctrica, hace treinta y cinco años que se acordó la liquidación de LyFC. Ha transcurrido tiempo más que suficiente para que el gobierno, principal responsable de la marcha de los organismos del sector público y de los servicios que éste presta, hubiera hecho de LyFC un ente productivo, eficiente, modernizado en sus mecanismos de trabajo y de atención al público, y para que se hubiera unificado en un solo organismo la prestación del servicio público de energía eléctrica.

Es cierto que año con año se ha venido subsidiando la operación de LyFC, pero es cierto también, que por más planteamientos que se han hecho en los más de cuarenta años transcurridos desde que el gobierno tomó en sus manos la gestión de LyFC (de ellos casi treinta de administraciones neoliberales y de éstos nueve de gobiernos de Acción Nacional, tres de ellos de la corriente administración), a LyFC no se le integró como una entidad productiva, no se impulsó su modernización técnica, administrativa y de sus esquemas de trabajo, sobre todo los relacionados con los servicios al público, y ahora, se hace fácil al gobierno lanzar a la calle, si bien es cierto se anuncia que con la indemnización de ley, a cuarenta y un mil trabajadores, esto es, a cuarenta y un mil familias que se van a comer en x tiempo la indemnización porque no existen y en los próximos años tampoco existirán oportunidades de nuevos empleos, pues el gobierno mantiene una política recesiva, de estancamiento económico, por la que en vez de crear nuevos empleos, cancela puestos de trabajo existentes, de lo que dan cuenta las informaciones oficiales de más de un millón de empleos perdidos en el último año, en el que se supone se han estado aplicando las medidas contracíclicas anunciadas el 8 de octubre del 2008, y seis millones más de pobres que han caído en esa condición en lo que va de la administración, según declaró hace unos días el jefe del Ejecutivo, seis millones de personas que seguramente no tienen empleo, pues de otro modo no estarían en esa situación.

Objetivamente, el conflicto entre sindicalistas, que tendría que resolver la Junta de Conciliación, nada tiene que ver con la liquidación de la fuente de trabajo LyFC. Circunstancialmente se juntaron en el tiempo o para decirlo mejor, el gobierno aprovechó el ruido del conflicto entre sindicalistas, amplificado por la campaña de hostilidad de la autoridad laboral y gente de ciertos medios, y el que estuviera sin solución por parte de la autoridad responsable (aunque no puede dejar de pensarse que intencionalmente se le ha dejado sin resolver), para dar el golpe de la liquidación.

La liquidación, debe decirse, se decreta en la peor forma posible. En clásico sabadazo, en la media noche de sábado a domingo. Cuando se supone que habría diálogo, se lanza el golpe. Sólo se logrará que el conflicto se haga más agudo, se prolongue en tiempo y social y políticamente se complique y se extienda. Sería tiempo y la oportunidad para hacer de LyFC un ente productivo y eficiente, producto de una colaboración constructiva y respetuosa entre el SME y el gobierno.