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Un México para todos, Un proyecto mejor PDF Imprimir Correo electrónico
Martes 17 de Mayo de 2005 18:00

Cuauhtémoc Cárdenas


Desde febrero del año pasado, al presentar la primera versión de Un México para todos, sus autores tuvimos la intención de impulsar la apertura y alentar el análisis y el debate sobre los principales problemas del país, teniendo ya a la vista la renovación de los poderes federales en el 2006. Los escándalos que involucraron a funcionarios del Gobierno del Distrito Federal y la embestida encabezada por el Presidente de la República para desaforar y cancelar los derechos políticos del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, hicieron que la discusión sobre ideas y proyectos quedara postergada y colocada en un segundo plano.

Por otra parte, la arremetida contra el Jefe de Gobierno del Distrito Federal y el manejo que hizo del caso el Ejecutivo Federal, llevaron al quebrantamiento de la institucionalidad del país, vulnerando gravemente y dejando muy maltrecha la vida republicana, en particular a instancias como los Poderes Legislativo y Judicial, la Procuraduría General de la República y al amparo como institución fundamental de nuestro sistema de justicia.

Ante esa situación de confusión e indefinición, consideré necesario hacer un alto en la actividad política que venía realizando. Superada la confrontación por el desafuero, caso en el que no puede desconocerse el efecto de la impresionante movilización social en apoyo a la legalidad, es momento de proponerse recuperar la plena vigencia del Estado de derecho, reparar los múltiples daños provocados a la institucionalidad constitucional y reiniciar, o mejor dicho, abrir el debate sobre los proyectos de país que se plantean desde diferentes visiones políticas.

Hasta ahora, no son sino dos las propuestas que han llegado a la opinión pública: primero, de acuerdo a sus fechas de presentación, Un México para todos, que es una elaboración colectiva que me correspondió coordinar, y después Un proyecto alternativo de nación, de Andrés Manuel López Obrador.

En estas propuestas presentadas a la consideración de los ciudadanos, tan importante es lo que se dice como lo que no se dice o lo que intencionalmente se ha omitido. Tomar posición sobre los grandes temas del país, sobre cuestiones concretas, es lo que da ubicación a un proyecto en el abanico político y lo que establece los compromisos de partido, de grupo o individuales frente a la ciudadanía y frente a la nación.

La mayoría de la población rechaza las posiciones retrógradas, de preservación de privilegios y entreguistas. Reclama avanzar con compromiso social, buscando la igualdad y el beneficio de las mayorías, subordinando cualquier interés individual o de grupo al interés de la nación y de la colectividad. Colocarse en el centro significa la inmovilidad, el estancamiento, y en los hechos, el retroceso franco.

Hoy, en la discusión sobre proyectos de país, objetivamente, sólo Un México para todos representa una propuesta progresista, democrática y de soberanía dentro del espectro político nacional. Es ésta la única propuesta que se define sobre temas torales, polémicos muchos de ellos, como la legalidad o ilegalidad de los contratos de servicios múltiples para la explotación de gas natural, a quien debe corresponder la prestación del servicio público de electricidad, las sociedades de convivencia, la reforma del Estado, un gobierno semiparlamentario y una nueva constitucionalidad, la creación del Área de libre comercio de las Américas (ALCA), la integración latinoamericana, las prioridades de México en la agenda bilateral con Estados Unidos, una reforma hacendaria integral, la reforma laboral y el tratamiento que debe darse al comercio informal, para citar sólo algunos.

El debate político en general y los debates partidarios en particular, se han centrado en quien resulta candidato presidencial y no en lo verdaderamente importante en este momento, que es definir el proyecto que buscará instrumentarse en el país para mejor resolver sus problemas, como compromiso de acción política y de gestión de gobierno.

Por otra parte, el esfuerzo político de las fuerzas progresistas y democráticas no debiera reducirse y desgastarse, como está sucediendo, sólo en determinar quien es candidato presidencial para julio del 2006, sino orientarse a dar prioridad efectiva al debate de las ideas y a la construcción de la nueva mayoría, plural y participativa, que pueda constituirse en el respaldo social y político a una gestión de transformaciones profundas que está demandando el país, garantizando con ese respaldo la gobernabilidad, el crecimiento y los equilibrios económicos y un amplio mejoramiento social, que se sostengan en el largo plazo.

Nuestra propuesta será realizable al desarrollar una política de diálogo y no de confrontación, con una actitud política de conciliación de intereses y de búsqueda activa de las coincidencias, de abrir cauces cada vez más amplios a la participación democrática en la toma y ejecución de las decisiones, de entender que un buen gobierno no puede darse ya a partir de voluntarismos y visiones individuales sino de compartir responsabilidades entre los poderes del Estado, los distintos niveles de gobierno y entre el Estado y la sociedad.

En nuestro caso, habremos de continuar actividades, presentando con mayor amplitud nuestras propuestas sobre temas relevantes para la nación y alentando el agrupamiento político y social que se constituya en la nueva mayoría que haga realidad que México sea, efectivamente, Un México para todos.

Cuauhtémoc Cárdenas.
México, D. F., 18 de mayo del 2005.